Recosté mi cabeza en su pecho, le rogué que no se marchara, que me dejara hasta mañana, pero no, las cosas tenían que transcurrir como debían.
El volaba a las 6 de la mañana y yo en su cama, rogandole que me diera más de esos besos que me volvían loca y me ponían a soñar, que me erizaban la piel y me decían que la vida tenía sentido.
Nunca pensé que el sentimiento del ''adiós'' me doliera tanto, juraba que iba a ser algo pasajero, algo de unas cuantas citas, unas cuantas salidas, unas cuantas llamadas, unos mensajes y unas visitas en secreto. Me equivoqué.
Era el segundo día que me topaba con él y no quería dejarlo respirar, quería ser cada minuto de su tiempo, quería ser lo que el viera todas las mañanas al despertar.
Desde su partir mi vida es normal, hueca, sin mucho sentido realmente, pero el dice que regresará, yo se que lo hará, las cosas no se quedan así cuando dos personas se aprenden a querer, o talvez sin aprender, solo a querer.
Mi buzón de entrada tiene tantos mensajes de ti que te siento tan cerca, pero a la vez tan lejos, quiero verte, tenerte, decirte lo que siento, no dejarte ir nunca jamás, voltearte y besarte, abrazarte, decirte que mi vida no vale nada y que exprimenté el famoso ''la comida no me sabe a nada'' y no por falta de condimentos en ella.
Sólo quiero una oportunidad, poderte decir que mi vida aquí sin ti no vale nada mi amor, que cuando quieres a alguien y en el minuto donde lo ves y hablas con el sientes el famoso ''click'' y nadie lo cambiará, aunque los problemas y diferencias estén en el aire.
Te quiero a ti, aquí porque SI, no quiero a nadie más.
No se si tenga sentido seguir hablandole al papel, de las 30 cartas que hoy ya guardé.
Con mucho amor, para Carolina de la Peña Rubio.
Pau, Te quiero tanto, gracias por ser mi amiga y mi confidente, me encanto fue un hermoso detalle Nat:)
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