Música ambiental: Jazz.
Compañía: nula.
Estado emocional: felizmente comprensiva.
Y así empieza una de mis tardes que sale de la famosísima rutina. Vine a tomar un café en compañía de mi misma y a disfrutar de lo que se origina en un café, ambiente de paz y tranquilidad con olores deliciosos, ruido ambiental totalmente fuera de lo normal, canciones de jazz y silencio por ratos.
No los voy a engañar las cosas no son tan perfectas, tengo frío y algunas morritas de aquí me molestan con sus platicas sobre París y moda, pero sabemos que nunca nada va a ser perfecto.
Entró un señor con vestimenta hippie, leyendo un libro que tal vez ya leyó alguna vez, (se nota porque se salta algunas hojas), tomando si no me equivoco un frapucciono de chocolate blanco y alado de el una botella de agua, convinaciones extrañas.
Hay de todo un poco, mas bien de todo un poco hay.
Me dan mucha risa las personas, me gusta como habla cada una de ellas, pero el viejito hippie se lleva el primer lugar en mi corazón. Mi te chai frapucciono se está terminando, pero la hora de partida no parece rápida, puedo seguir aquí, disque haciendo mis actividades escolares, pero me divierto más redactanto lo que transcurre aqui.
Afuera hay calor, adentro frío, afuera no hay olor, adentro si.
Busco más cosas de las cuales pueda describirles, mi libro de filosofía me estoba un poco.
Sinceramente nunca pensé que divertido sería estar conmigo misma, mi libro de filosofía y viendo el cuadro de E. Munch llamado ''el grito''.
El señor hippie me observa y me doy cuenta, lo invitaré a sentarse junto a mi.
Seguiré mi camino, espero no volver a desconcentrarme.
Gracias por hoy, y tal vez por siempre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario