Así sucede... cuando te noqueas.
Aquí ando, bebiendo un trago amargo de lindos recuerdos del pasado.
-Pau, ya no hay nada que hacer, perdón.
Aquí acabó todo una vez más.
¿Cuántas veces ya sucedió? Aproximadamente unas 10 o 12 si no me equivoco.
El tiempo me está dando la razón, pero ya no hay más tiempo.
Perdón por intentar formar algo que nunca se iba a dar, es como cuando intentas poner una pieza del rompecabezas donde no va.
Me conozco, sé que ya voy a empezar a llorar.
Recuerdo bien los sentimientos tontos que me hacías sentir, ahora me das asco y pena.
Nunca quise llegar a esto, me duele pensar en esas dos palabras ya pronunciadas, pero nadie me va a amenazar. Sé medir las ideas y los pensamientos, y esto rebasó un límite ilimitado. Seguimos con las ironías.
Perdón, pero nunca fui la mujer perfecta y nunca lo quiero ser.
Las personas han perdido mi confianza y nadie volverá a ser como fue.
Prometo no extrañar a nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario