lunes, 17 de octubre de 2011

Mimo.

Solía ser aquél payaso que hablaba para expresarse, para hacer reír, para no ver a nadie llorar y de la nada todo se tornó a una escala de grises.
Me volví el mimo que no todos entienden, que usa la imaginación para mantenerse en la burbuja que lo rodea, que se sumerge en sus propios juegos de la mente donde todo se ve gris, donde hablar ya no es una forma de expresión, donde pocos ríen...
El color se fue degradando, empezamos con aquel blanco que se tornó gris y ahora parece ese pequeño pasillo obscuro en medio de la nada que te lleva a ningún lado.
¿Sonreír? a las personas que lo aprecian.
¿Abrazar? a las personas que lo merecen.
¿Besar? a la persona correcta.
No sé bien por qué sigo en este camino, ya nadie me ve con colores.
Estoy siendo lo que siempre dije no querer ser.
Un mimo con cara vacía.
Ya no regalo flores, solo intento poner barreras donde nadie me toque, donde el daño se contenga en esa burbuja especial que preparé.
Y así fue, las barreras transparentes se hicieron irrompibles... Ya nadie podrá jugar a traspasar la barrera y jugar en mi burbuja.
Ya nada me tocará, seré un mimo serio, con profesion de diablo.

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