Hablé con el cielo y me explicó que de vez en cuando llora cuando hay sequía, para regresarle la vida a lo muerto y también me recordó que a veces nosotros lloramos para que en la sequía de nuestro corazón se empape de sentimientos y nos recuerde que la vida no ha muerto. Ironicamente la vida a veces muere.
No me sorprende saber que alguna vez morí, pero lloré y reviví. Por algo sonrío hoy, por algo lloré ayer, por algo vivo hoy, por algo no muero más.
Noches sin luna, sin sentido. Los días sin sol no existen.
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